jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Por donde buscar alternativas? la via de los “acortamientos“ financieros



En un reciente seminario sobre el sector agroalimentario me encontré y charle con técnicos de banca y de asociaciones empresariales.  Todos ellos están esperando invertir y captar inversiones en las exportaciones de alimentos a terceros países. Es uno de los sectores de negocio empresarial  y financiero para los próximos años en esta España en intensa devaluación laboral y depresión económica (ambos factores van unidos). Con el consumo interno hundido, los directivos consideran que solo las posibilidades de la exportación pueden activar la demanda de bienes de consumo.  

La exportación es necesaria, y para muchos productores la salvación, además de divisas para el país, pero solo proporciona soluciones a un reducido sector. La financiación seguirá sin llegar a otros productores enfocados al consumo local, y el consumo interno seguirá sin capacidad de ser rehabilitado. La situación requiere una restructuración de fondo, por la que la financiación pueda llegar a un pequeño productor que provea al consumidor local los productos que demanda, esto es crear un espacio de cercanía y fluidez entre la financiación la producción y el consumo, lo que llamamos un sistema de acortamientos financieros la articulación de sistemas de acortamiento de las cadenas de producción-consumo puede constituir en nuestra opinión el  gran nicho de oportunidades, lo que denomina  p2p. 

Comparto con estos directivos “As Usual” sin embargo la necesidad de renovar la cultura financiera y las modalidades de relación entre el ahorro y las inversiones productivas. Solo un acortamiento de la capacidad refleja inmediata entre el ahorro y la inversión, sin la pesadez de los sistemas bancarios,  tal y como hacen los sistemas de renta variable (bolsa). Mi propuesta es que una parte importante del capital ahorrado y no invertido, estaría dispuesto a reducir sus expectativas de rendimiento del capital, si supiera que activa una demanda real de consumo y su inversión y riesgo tiene un impacto social.

El único mecanismo es vincular el ahorro a inversiones en la producción de bienes de consumo que el propio ahorrador necesite. Este es el mecanismo más corto en tiempo (el tiempo apremia) y más eficiente, para vincular el ahorro a las demandas reales de nuevo consumo. Hay que generar un sistema que vincule ahorro e inversión a la demanda real de consumo enfocado a un cambio de modelo productivo.  Cambio que iría más allá de un sistema de financiación ético como el que actualmente proponen banca ética o los fondos con responsabilidad social, ya que estos sistemas se basan en garantizar  donde se invierten o no se invierte, pero no en cambiar el modelo de la financiación de la producción.

La banca empieza a entender que necesita  flexibilizarse y democratizarse para poder articular simultáneamente, y vincular partidas de ahorro a compromisos de consumo de bienes, pero este giro es imposible si no se crea un mecanismo nuevo de mediación que oriente este profundo cambio en su relación con los ahorradores y sus intereses prosociales.

El dinero especulativo ya se ha marchado, lo que queda en el país en una inmensa masa de pasivos tóxicos, y un pequeño porcentaje de capital con un claro compromiso productivo. Entre estos últimos hay dos perfiles: unos, que siguen esperando el máximo retorno –neoBAU-, se centraran en un modelo de  ángeles y capital riesgo en bienes de alta componente tecnológica y vinculada a la exportación; los otros aun más minoritarios se centran en un compromiso productivo ético, que espera impacto en términos de empleo y cambio social más que de retornos económicos a corto plazo. Este segmento es al que se dirige PROCURA.

La solución que planteamos es acortar la distancia entre los actores en el ciclo de producción, acortamiento de plazos y de intermediaciones, y de convergencia entre las funciones de ahorro, inversión y consumo que tiene el dinero. De acortamiento en el sentido de que el ahorrador tiene que poder elegir en que empresas invierte sus ahorros de acuerdo a su propia demanda de bienes de consumo. Es decir prestar e invertir en aquellas empresas en la que tenga interes real como consumidor. Parecido al modelo que de modo exitoso han planteado plataformas de crowdfinance como Kiva o Kikstart pero unido a la profesionalidad de gestión de procesos y de control de riesgos, que tiene, o tuvo en su día la Banca.

El actual sistema con especialistas bancarios encargados de analizar la viabilidad y la demanda real y capacidad de retorno de los prestamos al beneficiario de un crédito, disponiendo al tiempo con confianza a discreción por parte de los depositantes, es poco realista y pesado, por no decir claramente obsoleto.  La desconfianza en la banca, y la urgencia ética de la clase media por contribuir a paliar en la medida de sus posibilidades (al menos con una parte de su capacidad de ahorro) la situación de colapso económico, social y político en que se haya enfilada España, permite tener la esperanza de que un país tan conservador como España, asome su siempre latente capacidad de flexibilidad y creatividad, y que lo haga también en el ámbito de las finanzas.

En los sectores con mayor capacidad de exportación se concentrara una parte de esas nuevas generación de herramientas (nuevas solo en España) como son los Angeles financeros y los sistemas de capital riesgo.  De modo que es previsible que en estos productos se centrara una parte esencial de algunos inversores . Se trata de ahorradores que  asumirán el riesgo con compromiso país, en bienes con tanto impacto productivo como con expectativas de lucro acordes al riesgo.

Pero además de ellos, sigue existiendo en España, un tejido financiero, aunque débil y asustado, que puede enfocarse hacia la demanda real y que a su vez puede reorientar un sistema enfermo hacia uno mas sano, que pueda ya establecerse sobre bases sólidas, independientemente se orienten más hacia el consumo interno o al externo.  Como la demanda es una de las principales clave para la viabilidad de cualquier inversión, y en España la demanda se esta hundiendo en casi todos los sectores, en la practica la mejor estrategia para acelerar los cambios en modelo productivo  es que el ahorrador decida directamente la empresa en cuyos bienes de consumo tiene interés.  Esto es lo que banca es incapaz de garantizar, pero en los que una plataforma tecnológica de nueva generación podría mediar.  Una plataforma matriz en la que el consumidor eligiera que porcentaje de su deposito destina a que empresa, y que porcentaje de ese préstamo (con un mínimo del 30% por ejemplo) acepta recibir en forma de consumo de los bienes que esa empresa ofrece. De este modo acortaríamos las decisiones, reduciríamos las intermediaciones, y facilitaríamos la orientación al consumo que precisa con urgencia nuestro colapsado modelo productivo.

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