¿Menos mercado y más estado?, ¿Menos intervención y más libertad económica? ¿proporcionar más recursos al sistema público, al privado?, parece que entre el estado y el mercado nos vamos moviendo, (a trompicones en los últimos años), sin que exista según vemos en el debate más opción que más de uno o menos de otro en un sin fin de combinaciones.
No sé sinceramente cuál es la mejor combinación para salir de donde nos encontramos, el sentido común -entiendo- acabará por encontrar alguna fórmula que controle los excesos especulativos que pueden hacer caer un estado en meses, y que al mismo tiempo apoye dentro del estado los servicios básicos que sigan haciendo de la clase media europea una clase basada en la dignidad y la igualdad de oportunidades y no una clase media basada en el consumismo.
Pero no este el foro ni el lugar para explorar esa mejor solución, sino que lo estamos creando es un espacio para intentar descubrir lo que existe entre el estado y el mercado, que por pequeño no llega al debate macro, pero que está ahí, vivo y creativo, y cada vez más numeroso. Entre el estado y el mercado existen comunidades organizadas en donde sus miembros invierten sus recursos financieros para el desarrollo de actividades económicas que en su orden de valores favorecen al conjunto de la comunidad.
Lo que tienen en común iniciativas como las monedas complementarias, las plataformas de crowd finance, o de peer to peer lending, los bancos éticos o los bancos Islámicos entre otras muchas que no paran de surgir diariamente, no es más que el deseo de un grupo de personas que se sienten parte de una comunidad y quieren impulsar las actividades que beneficien al conjunto.
Algunas de estas iniciativas proporcionan financiación a comunidades locales como es el caso de las monedas complementarias que empiezan a surgir en muchos pueblos de España o Alemania, en otros casos se trata de comunidades globales pero unidas en un mismo sistema de valores, como pueden ser bancos éticos como Tríodos o Fiare o las plataformas globales de préstamos como la de Kiva en el Reino Unido.
La comunidad global ya anónima en su tamaño, nos ha hecho comprar hipotecas en el otro lado del globo, sin tener la más mínima idea de la relación que estaba estableciendo entre financiador y consumidor. Al margen del riesgo de estas iniciativas de ingeniería financiera libres de cualquier control y regulación, que han hecho tambalear el sistema, estas prácticas han desvirtuado un comportamiento financiero que en su expresión más sana, no es más que el ciclo básico de utilizar los recursos sobrantes de unos en los negocios de otros y poder así como comunidad crecer en el apoyo mutuo, y en la ganancia mutua. Gana el individuo pero también la comunidad, no en un juego de suma cero, en donde las ganancias de uno se basan en las pérdidas de otro.
Lo que une a todas estas iniciativas, que en cierto modo se ha perdido en la intermediación bancaria convencional es una comunidad consciente y cohesionada, que establece dentro de su sistema de valores las reglas de cómo se debe operar en sus actividades económicas, y definen asimismo que tipo de actividades deben ser financiadas para el bien-estar de la propia comunidad. Comunidades auto-reguladas en las que los miembros tienen toda la libertad, y la ejercen, de recoger su dinero e irse en el momento que sienten que la organización se aleja de esos valores compartidos, sea una plataforma de internet o retirando los depósitos del banco ético de su elección.
La esfera económica en su expresión más sana proporciona más que alimentos, es donde el individuo puede crear con otros en comunidad, establecer bases sólidas que en el futuro florezcan y sigan beneficiando a las siguientes generaciones, y hacer así avanzar a su sociedad. Por el contrario cuando las relaciones económicas se vuelven insanas, hace emerger la peor expresión de la faceta egoísta del ser humano. Sea cual sea la solución, seguiremos teniendo estado, espero, y seguiremos teniendo mercado espero, pero en estos complicados tiempos de transición y mientras se encuentra la mejor fórmula de funcionamiento, el optimismo, en mi opinión llega de la fortaleza y creatividad financiera de un número creciente de comunidades que están desarrollando relaciones económicas sanas y que sin sustituir complementan, al estado y al mercado.

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ResponderEliminarPlenamente compartido. En la discusión y diatriba plenamente Política entre el Estado y el Mercado, y al margen de las ineficiencias e injusticias de ambos, me decanto por la defensa del Estado, porque defiende major (y aun lo creo asi) los intereses de la mayoría que el mercado. Y si existieran una Union Europea o una Naciones Unidas con funciones propias (las actuales son insuficientes) podríamos esperar aun más de lo publico y del Estado. Pero no parece que sea el momento de encontrar en el Estado otra cosa que un débil y senecto aliado.
ResponderEliminarPero lo fundamental, más allá de estas obviedades de las posturas políticas de cada quien, es que allende los mares del Estado y del Mercado, está la Comunidad.
La diferencia entre Comunidad y Sociedad -la llamen civil, alternativa o como fuera- es muy significativa. La sociedad es esa masa informe sobre la que intervienen con plenos poderes modernos tanto el Estado -la democracia de masas representativa- como el Mercado. La sociedad es masa, es insensible y al tiempo alterable, manipulable -Chomski dixit-. Los procesos de masas están plenamente asumido por las ciencias (y por ende por el Estado y por el Mercado), casi como si se tratara de la física de fluidos por parte de un ingeniero; se conoce la densidad, el caudal, los riesgos de ariete.. casi todo es previsible.. mientras no suba la temperatura social demasiado, en cuyo caso entraríamos en riesgo de turbulencias y de aleas.
Las comunidades escapan en gran medida a ese control férreo que las ciencias de la modernidad hacen de los flujos de masas. Las comunidades tienen mecanismos de imprevisibilidad y de creatividad en razón de su propia escala, y de su propia fisiología.
bienhallados y un cardial saludO