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| Plaza, ayuntamiento e iglesia de Láujar en las Alpujarras almerienses |
En la representación simbólica que nos hacemos de un
pueblo en abstracto, cualquiera de nuestra generación, o de generaciones
anteriores, (no tanto las posteriores), seguro se imaginará tres espacios
entorno a los que las gentes del pueblo imaginario organizarían su vida: la
Iglesia, el Ayuntamiento y la Plaza Mayor. Cada uno de estos espacios tiene un claro paralelismo con
las tres esferas del organismo social que describiría Rudolf Steiner hace ya
cerca de 100 años.
La primera esfera es la que une al ser humano con sus
ancestros, con su inmanente[1], para Steiner es esta la
esfera que representa las cuestiones espirituales y religiosas pero
también educativas y culturales. Es donde el individuo entronca con su legado
ancestral, representando por tanto el pasado, y parece natural por tanto otorgarle
a esta esfera la figura simbólica de la torre con su iglesia ocupando con
fuerza un espacio central en la vida del pueblo humano.
Pero junto a la iglesia, siempre esta el Ayuntamiento
(donde en teoría “se ayuntan los vecinos a decidir en concejo”), el poder terreno,
lo que para Steiner sería la esfera político-jurídica. Si la primera representa
el pasado, esta sin duda es el presente, el aquí y el ahora, es en el espacio
estatal donde se definen y ejecutan las reglas de juego para la
convivencia en el presente. Si la anterior representaba la individualidad en
esta se podría definir la dualidad, donde los derechos y obligaciones de uno
colisionan con las de otro.
Finalmente podemos incluir, aunque con algo más de
dificultad, la plaza como la tercera esfera de Steiner representando el
organismo económico. En él, actúan, fuera de cuestiones de derechos y
obligaciones, la pura lógica económica definida solamente por sus actores:
productores, consumidores y distribuidores. Si la primera representa al
individuo y la segunda la dualidad esta esfera representa la comunidad. Esta
esfera para Steiner representa al mismo tiempo lo mas bajo del organismo
social, o lo mas alto si esta esta sana. En ella se juegan intereses
individuales, en su aspecto mas terrenal pero también aparecen los intereses
fraternales colectivos. Si la esfera económica esta sana, se expresa algo
valioso a través de la superación del ego, de la responsabilidad hacia los
otros una forma de vida que permita al otro adquirir experiencia a través de nosotros,
en ella establecemos cierta conexión entre nuestra propiedad y la del otro
entre algo que tenemos nosotros y algo que otros tienen, sentimientos de
comunidad que apuntan hacia el futuro mediante una renuncia del ego por un bien
común.
Seguramente sea la plaza como espacio económico, la
esfera más difícil de reconocer en la evolución de nuestros pueblos y ciudades
a lo largo del siglo XX, en España pero también en todo el mundo occidental, y
en especial en los dos grandes bloques protagonistas del pasado siglo. Viajando
por la Transilvania recientemente sorprendía como acercándose a cada pueblo
aparecían con fuerza tres torres, dos representaban las iglesias (siempre una
católica-hungara y otra ortodoxa-rumana, e incluso el recuerdo de la alemana-protestante),
en un nuevo esplendor, y una tercera o cuarta, ya en total decadencia, la
fabrica abandonada de la era comunista.
En el otro lado en EEUU, al aproximarse hacia el centro
de cualquier pueblo, (si es que uno llega a encontrar el centro, que no siempre
es fácil), destaca un montón de pequeñas iglesias, que hasta que uno no esta
cerca duda si será un lugar de comida rápida o un centro de culto, ya que
tienen una estética muy similar, que representa sin lugar a dudas la esfera de
la cultura, en el sentido de Steiner con su parte de conexión con el legado
pasado.
Junto a la fragmentada pero reconocible esfera cultural,
se reconoce, generalmente por la bandera no por la estética del edificio, la
esfera estatal, ayuntamiento, correos, o cualquier otra función del estado
representada en sus edificios centrales. Pero lo que por más que uno busque lo
que no se encuentra es la plaza, convertida ya en centro comercial. Parece por
tanto que en el siglo XX , la esfera económica se atrofió hacia la producción,
en parte del mundo occidental y hacia el consumo en la otra mitad, pero en
cualquier caso la esfera económica entendida como Steiner el lugar sano donde
se crea comunidad en el intercambio entre productores consumidores y
distribuidores no existió en el S. XX.
De los tres espacios, parece que es el económico el que
nos encontramos en el S. XXI más desvirtuado, y quizás por eso sea
significativo que la plaza antaño lugar de intercambios de bienes y mercancías,
sea el espacio que ha ocupado el 15 M, y sea donde algunos grupos están
desarrollando nuevas formas de regeneración económica con ferias de productos,
en el que aplicar nuevas formas monetarias.
Creemos, como creía Steiner hace 100 años, que las tres
esferas de tripartición social esfera cultural-espiritual, esfera
política, y esfera económica están hoy profundamente enfermas, la civilización
misma tiembla por ello en sus cimientos, en parte por sus propios virus
cognitivos, y parte del mal está en la constante invasión de unas esferas sobre
otras, en vez de dejar cada una de ellas cumplir su función.
En el actual momento tendríamos una esfera cultural
tremendamente enferma, la familia y la comunidad como unidades culturales
básicas (de endoculturación y soporte de valores) están desestructuradas: los
más jóvenes están básicamente desorientados y faltos en general de mínimo de
disciplina interna, y un exceso de volubilidad, porque sus mayores llevan estas
condiciones larvadas desde hace décadas. La esfera política esta igualmente
debilitada por la evidente y creciente falta de legitimidad de las estructuras
de poder del Estado (que no del Estado mismo), es precisa una profunda reforma
política que difícilmente se producirá habida cuenta de los poderosos intereses
e inercias que permite el status quo.
La tercera de las esferas es propiamente económica, y
lejos de querer entrar en las pútridas estructuras financieras, y centrándonos
en la economía real, podemos reconocer estructuras afectada por problemas de
liquidez y confianza, y con un sensible decrecimiento en los intercambios (muy
superior al 1’5% de decrecimiento del PIB, y más próximo al 20% de perdida de
actividad y poder adquisitivo real de empresas y familias).
| Asamblea de la Mora en Bustarviejo Madrid 21 Julio 2012 |
[1] Entendido como el cuerpo anímico colectivo de
un pueblo, o de la humanidad entera. Lo que algunos llamarían akasha
(sanscrito) o malakut (árabe).


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