sábado, 21 de julio de 2012

Espacios y sociedades


Plaza, ayuntamiento e iglesia de Láujar en las Alpujarras almerienses

En la representación simbólica que nos hacemos de un pueblo en abstracto, cualquiera de nuestra generación, o de generaciones anteriores, (no tanto las posteriores), seguro se imaginará tres espacios entorno a los que las gentes del pueblo imaginario organizarían su vida: la Iglesia, el Ayuntamiento y la Plaza Mayor. Cada uno de estos espacios tiene un claro paralelismo con las tres esferas del organismo social que describiría Rudolf Steiner hace ya cerca de 100 años.

La primera esfera es la que une al ser humano con sus ancestros, con su inmanente[1], para Steiner es esta la esfera que representa  las cuestiones espirituales y religiosas pero también educativas y culturales. Es donde el individuo entronca con su legado ancestral, representando por tanto el pasado,  y parece natural por tanto otorgarle a esta esfera la figura simbólica de la torre con su iglesia ocupando con fuerza un espacio central en la vida del pueblo humano.
Pero junto a la iglesia, siempre esta el Ayuntamiento (donde en teoría “se ayuntan los vecinos a decidir en concejo”), el poder terreno, lo que para Steiner sería la esfera político-jurídica. Si la primera representa el pasado, esta sin duda es el presente, el aquí y el ahora, es en el espacio estatal donde se definen y  ejecutan las reglas de juego para la convivencia en el presente. Si la anterior representaba la individualidad en esta se podría definir la dualidad, donde los derechos y obligaciones de uno colisionan con las de otro. 

Finalmente podemos incluir, aunque con algo más de dificultad, la plaza como la tercera esfera de Steiner representando el organismo económico. En él, actúan, fuera de cuestiones de derechos y obligaciones, la pura lógica económica definida solamente por sus actores: productores, consumidores y distribuidores. Si la primera representa al individuo y la segunda la dualidad esta esfera representa la comunidad. Esta esfera para Steiner representa al mismo tiempo lo mas bajo del organismo social, o lo mas alto si esta esta sana. En ella se juegan intereses individuales, en su aspecto mas terrenal pero también aparecen los intereses fraternales colectivos. Si la esfera económica esta sana, se expresa algo valioso a través de la superación del ego, de la responsabilidad hacia los otros una forma de vida que permita al otro adquirir experiencia a través de nosotros, en ella establecemos cierta conexión entre nuestra propiedad y la del otro entre algo que tenemos nosotros y algo que otros tienen, sentimientos de comunidad que apuntan hacia el futuro mediante una renuncia del ego por un bien común.

Seguramente sea la plaza como espacio económico, la esfera más difícil de reconocer en la evolución de nuestros pueblos y ciudades a lo largo del siglo XX, en España pero también en todo el mundo occidental, y en especial en los dos grandes bloques protagonistas del pasado siglo. Viajando por la Transilvania recientemente sorprendía como acercándose a cada pueblo aparecían con fuerza tres torres, dos representaban las iglesias (siempre una católica-hungara y otra ortodoxa-rumana, e incluso el recuerdo de la alemana-protestante), en un nuevo esplendor,  y una tercera o cuarta, ya en total decadencia, la fabrica abandonada de la era comunista. 

En el otro lado en EEUU, al aproximarse hacia el centro de cualquier pueblo, (si es que uno llega a encontrar el centro, que no siempre es fácil), destaca un montón de pequeñas iglesias, que hasta que uno no esta cerca duda si será un lugar de comida rápida o un centro de culto, ya que tienen una estética muy similar, que representa sin lugar a dudas la esfera de la cultura, en el sentido de Steiner con su parte de conexión con el legado pasado. 

Junto a la fragmentada pero reconocible esfera cultural, se reconoce, generalmente por la bandera no por la estética del edificio, la esfera estatal, ayuntamiento, correos, o cualquier otra función del estado representada en sus edificios centrales. Pero lo que por más que uno busque lo que no se encuentra es la plaza, convertida ya en centro comercial. Parece por tanto que en el siglo XX , la esfera económica se atrofió hacia la producción, en parte del mundo occidental y hacia el consumo en la otra mitad, pero en cualquier caso la esfera económica entendida como Steiner el lugar sano donde se crea comunidad en el intercambio entre productores consumidores y distribuidores no existió en el S. XX. 

De los tres espacios, parece que es el económico el que nos encontramos en el S. XXI más desvirtuado, y  quizás por eso sea significativo que la plaza antaño lugar de intercambios de bienes y mercancías, sea el espacio que ha ocupado el 15 M, y sea donde algunos grupos están desarrollando nuevas formas de regeneración económica con ferias de productos, en el que aplicar nuevas formas monetarias.   

Creemos, como creía Steiner hace 100 años, que las tres esferas  de tripartición social esfera cultural-espiritual, esfera política, y esfera económica están hoy profundamente enfermas, la civilización misma tiembla por ello en sus cimientos, en parte por sus propios virus cognitivos, y parte del mal está en la constante invasión de unas esferas sobre otras, en vez de dejar cada una de ellas cumplir su función. 

En el actual momento tendríamos una esfera cultural tremendamente enferma, la familia y la comunidad como unidades culturales básicas (de endoculturación y soporte de valores) están desestructuradas: los más jóvenes están básicamente desorientados y faltos en general de mínimo de disciplina interna, y un exceso de volubilidad, porque sus mayores llevan estas condiciones larvadas desde hace décadas. La esfera política esta igualmente debilitada por la evidente y creciente falta de legitimidad de las estructuras de poder del Estado (que no del Estado mismo), es precisa una profunda reforma política que difícilmente se producirá habida cuenta de los poderosos intereses e inercias que permite el status quo. 

La tercera de las esferas es propiamente económica, y lejos de querer entrar en las pútridas estructuras financieras, y centrándonos en la economía real, podemos reconocer estructuras afectada por problemas de liquidez y confianza, y con un sensible decrecimiento en los intercambios (muy superior al 1’5% de decrecimiento del PIB, y más próximo al 20% de perdida de actividad y poder adquisitivo real de empresas y familias).
Asamblea de la Mora en Bustarviejo  Madrid 21 Julio 2012


[1] Entendido como el cuerpo anímico colectivo de un pueblo, o de la humanidad entera. Lo que algunos llamarían akasha (sanscrito) o malakut (árabe).

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