La gran mentira de la
crisis financiera es que ha sido producida
por algo que ni tan siquiera
existe en el mundo real, la entelequia de las entelequias, el engaño de los
engaños, la quintaesencia de las
abstracciones, el elemento de cambio que no equivale realmente a nada más que a
sí mismo y que ,sin embargo, se ha convertido actualmente en el único capaz de
valorar a todos los demás ,el dinero. Este es hoy más que nunca, una cuestión de
fe, de confianza o sobre tod , de credulidad.
Fe en que un
billete de 50€ tiene un valor en bienes reales de 50€ y no es sólo un trozo de
papel de colores emitido por un banco central; confianza en que seguirá siendo
válido a largo plazo para conseguir más o menos unos Kilos de carne y verduras, credulidad en
que las cifras que vemos en la cuenta corriente, al consultar nuestro saldo,
son de verdad aquello que dicen ser y no sólo un importe simbólico o virtual
sin conexión alguna con la realidad. Aunque suene irreal o infantil, esta
confianza es el armazón sobre el que se sustenta el sistema financiero mundial
y el conjunto del sistema capitalista, cada vez más volcado en el intercambio
especulativo de abstracciones que en la economía real.
El sistema actual ha rizado el rizo y ni tan siquiera se fundamenta en los papelitos
de colores con “garantía” virtual del banco emisor, ya que no existe respaldo
real en ningún patrón , sea oro, plata o mierda (que todo llegará ,recordemos
la garantía de los pagarés de 50.000€ de Nueva Rumasa- Ruiz Mateos en
¡coñac!),si no que el mismo dinero se cuenta varias veces en los balances de
los bancos, dando lugar a la paradójica situación de que la mayoría del dinero ”existente”
consiste tan solo en apuntes contables del sistema bancario ,sin ningún
respaldo real , aunque fuere en masa
monetaria emitida por algún estado.
Así pues la democracia parlamentaria
capitalista ,tan alabada como “el mejor de los sistemas posibles”, garante de
la libertad, la felicidad y los derechos humanos, se ha convertido en una farsa
total, ya que el verdadero poder que condiciona la vida de las gentes, el
económico, está en manos de entes privados especulativos y no en gobiernos
democráticamente elegidos.
Todo el valor del
dinero es mentira, pero sus amos y señores tienen la confianza de la gente y esta es su única riqueza real. No les podemos robar los euros o los dólares, nos meterían en la cárcel, robémosles pues la
confianza de la gente, poco a poco, tranquilamente. Todos usamos su dinero, usando
el nuestro le quitaremos una cuota de poder que cada vez será más grande.
Tengamos fe en que 50 € y 50 Moniatos tienen el mismo valor hoy día y en que
éstos tendrán mucho más valor que aquellos en el futuro.
Las iniciativas de nuevas monedas basadas en
algún parámetro real (aunque la mayoría de ellas siga insistiendo en valorar
principalmente dimensiones metafísicas como el tiempo o el espacio) son
experiencias de escala local o comarcal, pero todas y cada una de ellas son el comienzo de un sistema
financiero, tan válido como cualquier otro, y en todo caso más real y
democrático que el actualmente vigente. Si miramos atrás, algunos antecedentes
exitosos de las monedas alternativas no hay que buscarlos en los mundos marginales.
Hace bastantes años que la compañía multinacional Disney lo implantó en sus
parques de atracciones creando los Disneydólares, que solamente ofrecían acceso
a las fantasías y tonterías más absolutas a cambio de billetes de curso legal.
Pues esto es igual, pero para adultos y
asuntos serios y necesarios, y no para
Blancanieves y Mickey Mouse.
Nono.
en Salobreña a 6 de enero del 2013
