jueves, 16 de agosto de 2012

Los barbos y la nórmosis en la alimentación


por Los Ramos

Chiringuito de la Siberia extremeña
Recorriendo la Siberia extremeña, nos sorprendió recientemente la similitud de las cartas que ofrecen restaurantes, posadas y chiringuitos en cualquiera de los escasos pueblos que se pueden encontrar desde Herrera del Duque hasta Castuera…, y no, no se basan cómo dicen todos los prospectos turísticos, en barbos, truchas y otros peces del Guadiana, sino que vayas donde vayas, la carta está repleta de  chanquetes, calamares, chopitos, boquerones  y bacalao, y en segundo plano, siempre minoritario,  algo de carne....

 Ya en uno de los chiringuitos en la ribera del Guadiana, situado junto a unas  originales  y funcionales  playas de hormigón fratasado de nueva creación,  construidas para  el uso y disfrute del agua por el incipiente turismo existente, sin que éste tenga que sufrir  el molesto  e insalubre contacto con la tierra o la arena,  por pura curiosidad,  le preguntamos a un camarero, cómo no se encontraba  en la carta algún pez de río, teniéndolo tan cerca…,



 …uff!! nos respondió el camarero, demasiado trabajo bajar a  pescar y después limpiar  y preparar el pescado, teniendo en cuenta además que si luego no se vende, se echaría a perder,...!! 

Quizás sea mentalidad de ciudad, pero me parece que casi cualquier plato que se prepare en un restaurante se echa a perder si no se vende, aunque también es cierto, que los calamares congelados siempre se pueden sacar en distintos bloques según vaya viniendo la clientela…

Al rato, algo arrepentido de su respuesta, y tras una breve reflexión,  el camarero  volvió,  y nos comentó, que además del trabajo que entraña  la pesca y el riesgo de no ser consumida,  era demasiado complicado obtener los permisos y licencias necesarias para poder vender el pescado que se pudiera pescar en el río…, eso nos aclaro por fin una duda que llevábamos días dándole vueltas de cómo el Escarapuche (plato típico de la zona , que consiste en una ensalada fría en vinagreta con pescado), se encontraba en todos los restaurantes solamente en su versión de carne…

Seguro que es así, hay ejemplos en toda la geografía española de las dificultades que encuentran los  pequeños productores locales de queso,  embutidos u otros alimentos para poder comercializar sus productos, que están arruinando muchas iniciativas de desarrollo local, pero lo que realmente asusta es la normalidad con la que la gente se ha  adaptado al hecho que sea más rentable comprar una partida de chanquetes pescados en Japón y   transportarlos desde Madrid al medio de la Siberia extremeña, que consumir el pescado local…

Para los consumidores parece también ser totalmente normal,  así que cuando en Herrera del Duque preguntábamos a cualquier transeúnte por  algún buen local para comer, sin pestañear, nos respondían, que el mejor lugar para pescaíto frito era el bar de Luis o el de Pepe.

Qué fue primero ¿Una regulación imposible para el productor local o una política de distribución de alimentos, que ha generado una costumbre antinatural y poco rentable?…., y en  cualesquiera de los dos casos….¿cómo puede ser que la población en general , productores y  consumidores, encuentren esta situación  lógica y natural ?

Parece que el pescaíto frito de la Siberia extremeña, puede ser otro ejemplo de nórmosis, que según  un interesante artículo, se puede definir como  «…el conjunto de normas, conceptos, valores, estereotipos, hábitos de pensar o de actuar, que son aprobados por consenso o por la mayoría de una determinada sociedad y que provocan sufrimiento, dolencia y muerte: algo patogénico y letal, ejecutado sin que sus autores y actores tengan conciencia de su naturaleza patológica.» (WeiL, P.;Leloup, J.Y.; Crema, R,; 2003: 22)

Se trata de un tipo especial de neurosis cuya sociogénesis hay que situarla en aquellos principios, valores y normas que se nos ofrecen y presentan como completamente naturales y normales, pero que en realidad no lo son, ya que responden a una determinada cosmovisión y a un determinado modo de producción.
Así comenta Roberto Crema,  la nórmosis aparece cuando el sistema social y el sistema de orientación y de construcción de sentido personal se ajustan a los supuestos, creencias, costumbres patogénicas que son aceptadas como normales. 

Ya  Asterix nos ofreció un precioso ejemplo en la “Residencia de los Dioses”, cuando hasta el pescadero de la aldea y Obelix acabaron por dejar de ir a pescar y a cazar y se dedicaron, como el resto del pueblo, a producir menhires para  venderlos a los turistas de la nueva macro-urbanización colindante  construida por los romanos para turistas de alto “standing”( aún no se había inventado el golf), para contaminar de espíritu capitalista a los habitantes de la aldea invencible, y así desde su debilidad y dependencia creada, poder por fin aplastarlos,… si no llega Panoramix, el druida, con su sabiduría a corregir el absurdo cambio en la estructura productiva de la aldea, la necesidad de importar pescado y carne de Lutecia, los hubiera condenado al hambre y a la ruina, en el primer cambio de tendencia de consumo en los turistas , como bien sabía el astuto y taimado romano….

No comer trucha o barbo del río de tu pueblo y consumir chanquetes japoneses, en la Siberia extremeña, se mire como se mire, no puede ser razonable, máxime en época de crisis…, seguramente habrá que realizar un esfuerzo desde la administración, para poder facilitar la obtención de licencias de productos locales, artesanales, y permitir que pequeños productores puedan vender su pescado o su leche, pero y sobre todo, se necesita un cambio de mentalidad para que productores y consumidores no acepten como normal algo que es manifiestamente anormal y antinatural.