por Los Ramos
Recorriendo la Siberia extremeña, nos sorprendió
recientemente la similitud de las cartas que ofrecen restaurantes, posadas y
chiringuitos en cualquiera de los escasos pueblos que se pueden encontrar desde
Herrera del Duque hasta Castuera…, y no, no se basan cómo dicen todos los
prospectos turísticos, en barbos, truchas y otros peces del Guadiana, sino que
vayas donde vayas, la carta está repleta de chanquetes, calamares,
chopitos, boquerones y bacalao, y en segundo plano, siempre minoritario,
algo de carne....
| Chiringuito de la Siberia extremeña |
Ya en uno de los chiringuitos en
la ribera del Guadiana, situado junto a unas originales y
funcionales playas de hormigón fratasado de nueva creación,
construidas para el uso y disfrute del agua por el incipiente turismo
existente, sin que éste tenga que sufrir el molesto e insalubre
contacto con la tierra o la arena, por pura curiosidad, le
preguntamos a un camarero, cómo no se encontraba en la carta algún pez de
río, teniéndolo tan cerca…,
…uff!! nos respondió el
camarero, demasiado trabajo bajar a pescar y después limpiar y
preparar el pescado, teniendo en cuenta además que si luego no se vende, se
echaría a perder,...!!
Quizás sea mentalidad de ciudad, pero me parece que casi cualquier plato que se prepare en un restaurante se echa a perder si no se vende, aunque también es cierto, que los calamares congelados siempre se pueden sacar en distintos bloques según vaya viniendo la clientela…
Al rato, algo arrepentido de su
respuesta, y tras una breve reflexión, el camarero volvió, y
nos comentó, que además del trabajo que entraña la pesca y el riesgo de
no ser consumida, era demasiado complicado obtener los permisos y
licencias necesarias para poder vender el pescado que se pudiera pescar en el
río…, eso nos aclaro por fin una duda que llevábamos días dándole vueltas de
cómo el Escarapuche (plato típico de la zona , que consiste en una ensalada
fría en vinagreta con pescado), se encontraba en todos los restaurantes
solamente en su versión de carne…
Seguro que es así, hay ejemplos en toda
la geografía española de las dificultades que encuentran los pequeños
productores locales de queso, embutidos u otros alimentos para poder
comercializar sus productos, que están arruinando muchas iniciativas de
desarrollo local, pero lo que realmente asusta es la normalidad con la que la
gente se ha adaptado al hecho que sea más rentable comprar una partida de
chanquetes pescados en Japón y transportarlos desde Madrid al medio
de la Siberia extremeña, que consumir el pescado local…
Para los consumidores parece también ser totalmente normal, así que cuando en Herrera del Duque preguntábamos a cualquier transeúnte por algún buen local para comer, sin pestañear, nos respondían, que el mejor lugar para pescaíto frito era el bar de Luis o el de Pepe.
Qué fue primero ¿Una regulación
imposible para el productor local o una política de distribución de alimentos,
que ha generado una costumbre antinatural y poco rentable?…., y en
cualesquiera de los dos casos….¿cómo puede ser que la población en general
, productores y consumidores, encuentren esta situación lógica y
natural ?
Parece que el pescaíto frito de la
Siberia extremeña, puede ser otro ejemplo de nórmosis, que según un
interesante artículo, se puede definir como «…el conjunto de normas,
conceptos, valores, estereotipos, hábitos de pensar o de actuar, que son
aprobados por consenso o por la mayoría de una determinada sociedad y que
provocan sufrimiento, dolencia y muerte: algo patogénico y letal, ejecutado sin
que sus autores y actores tengan conciencia de su naturaleza patológica.» (WeiL,
P.;Leloup, J.Y.; Crema, R,; 2003: 22).
Se trata de un tipo especial de neurosis cuya sociogénesis hay que situarla en aquellos principios, valores y normas que se nos ofrecen y presentan como completamente naturales y normales, pero que en realidad no lo son, ya que responden a una determinada cosmovisión y a un determinado modo de producción.
Se trata de un tipo especial de neurosis cuya sociogénesis hay que situarla en aquellos principios, valores y normas que se nos ofrecen y presentan como completamente naturales y normales, pero que en realidad no lo son, ya que responden a una determinada cosmovisión y a un determinado modo de producción.
Así comenta Roberto Crema, la nórmosis aparece cuando el sistema social y el sistema de orientación y de
construcción de sentido personal se ajustan a los supuestos, creencias,
costumbres patogénicas que son aceptadas como normales.
Ya Asterix nos ofreció un
precioso ejemplo en la “Residencia de los Dioses”, cuando hasta el pescadero de
la aldea y Obelix acabaron por dejar de ir a pescar y a cazar y se dedicaron,
como el resto del pueblo, a producir menhires para venderlos a los
turistas de la nueva macro-urbanización colindante construida por los
romanos para turistas de alto “standing”( aún no se había inventado el golf),
para contaminar de espíritu capitalista a los habitantes de la aldea
invencible, y así desde su debilidad y dependencia creada, poder por fin
aplastarlos,… si no llega Panoramix, el druida, con su sabiduría a
corregir el absurdo cambio en la estructura productiva de la aldea, la necesidad
de importar pescado y carne de Lutecia, los hubiera condenado al hambre y a la
ruina, en el primer cambio de tendencia de consumo en los turistas , como bien
sabía el astuto y taimado romano….
No comer trucha o barbo del río de tu
pueblo y consumir chanquetes japoneses, en la Siberia extremeña, se mire como
se mire, no puede ser razonable, máxime en época de crisis…, seguramente habrá
que realizar un esfuerzo desde la administración, para poder facilitar la
obtención de licencias de productos locales, artesanales, y permitir que
pequeños productores puedan vender su pescado o su leche, pero y sobre todo, se
necesita un cambio de mentalidad para que productores y consumidores no acepten
como normal algo que es manifiestamente anormal y antinatural.